viernes, diciembre 15, 2017

Elsa Morante / Minna, la siamesa


















Tengo un bicho, una gata: su nombre es Minna.

Todo lo que le pongo en el plato, se lo come,
y lo que pongo en el cuenco, se lo toma.

Se me sube a las rodillas, me mira, y se duerme,
tanto que me olvido que la tengo. Pero si luego,
al recodarla, la llamo, en el sueño una oreja
le tiembla: a la sombra de su nombre está su sueño.

Para decir gozos y gracias una guitarrita tiene:
si la cabecita le rasco, o el cuello, dulce suena.

Si pienso cuántos siglos y cosas nos separan,
me espanto. Por mí me espanto: ella, de eso, nada sabe.
Pero si la veo juguetear con un hilo, si miro
sus iris celestes, la alegría me vuelve.

Los días de fiesta, en que los hombres celebran,
me viene piedad por ella, que no distingue las jornadas.
Le doy de almorzar un pescadito para que celebre también ella;
el motivo no lo entiende, pero feliz lo traga.

El cielo, para armarla, uñas le dio, y dientes:
pero ella es tan gentil que solo por jugar los muestra.
Piedad siento al pensar que, si la matase,
proceso yo no tendría, ni infierno, ni prisión.

Tanto me besa, a veces, que de serle querida me ilusiono,
pero sé que otra dueña, o yo, le da lo mismo.
Me sigue tanto que me imagino que soy todo para ella,
pero sé que mi muerte no podría tocarla.

1941

Elsa Morante (Roma, 1912-1985), Alibi, Garzanti, Milán, 1988
Envío de Pedro Vicuña
Versión de Jorge Aulicino

Ref.:
El Cultural
Letras Libres
Poetarum Silva


Minna la siamese

Ho una bestiola, una gatta: il suo nome è Minna.

Ciò ch'io le metto nel piatto, essa mangia, 
e ciò che le metto nella scodella, beve.

Sulle ginocchia mi viene, mi guarda, e poi dorme, 
tale che mi dimentico d'averla. Ma se poi, 
memore, a nome la chiamo, nel sonno un orecchio 
le trema: ombrato dal suo nome è il suo sonno.

Gioie per dire, e grazie, una chitarretta essa ha: 
se la testina le gratto, o il collo, dolce suona.

Se penso a quanto di secoli e cose noi due divide, 
spaùro. Per me spaùro: ch'essa di ciò nulla sa. 
Ma se la vedo con un filo scherzare, se miro 
l'iridi sue celesti, l'allegria mi riprende.

I giorni di festa, che gli uomini tutti fan festa, 
di lei pietà mi viene, che non distingue i giorni. 
Perché celebri anch'essa, a pranzo le do un pesciolino; 
né la causa essa intende: pur beata lo mangia.

Il cielo, per armarla, unghie le ha dato, e denti: 
ma lei, tanto è gentile, sol per gioco li adopra. 
Pietà mi viene al pensiero che, se pur la uccidessi, 
processo io non ne avrei, né inferno, né prigione.

Tanto mi bacia, a volte, che d'esserle cara io m'illudo, 
ma so che un'altra padrona, o me, per lei fa uguale. 
Mi segue, sì da illudermi che tutto io sia per lei, 
ma so che la mia morte non potrebbe sfiorarla.

1941

jueves, diciembre 14, 2017

Elvio Romero / Señales















Mis señales: la cáscara
arrojada en el naranjal; una baraja
aparecida en la ventana, un cigarrillo en el umbral
y al filo del amanecer; el relincho de un potro
al borde del maizal; algo que se presienta en el aire
como la avecinación de la lluvia
o el paso de un felino aproximándose.

Serán así mis señales.

Y mi mensaje: una hoguera
en el descampado, en la quietud de la noche,
una llama ardorosa permanentemente prendida
en esas lomas, con su costumbre de atraerte
centelleando a tu lado, besándote los pies, el muslo inquieto,
hoguera terrible con la muerte y la vida en sus fulgores.

Por donde mires
la señal será tuya; por donde vayas
tendrás la huella del hombre, el halo de su poncho de estrellas,
el olor que ha dejado a su paso, el beso
que abrió el portón yendo a tus fondos; por donde busques
hallarás mi presencia, mi sombrero mojado en el
sereno, porque te habré dejado mitad de mi
fragancia, mitad de mi aflicción y mi aventura,
mitad del alborozo y del recato
de ese instante en que juntos arrojamos un eco en el silencio,
carbón al horno ardiente.

Elvio Romero (Yegros, Paraguay, 1926-Buenos Aires, 2004), El viejo fuego, Losada, 1977

Foto: Elvio Romero Julio Menajovsky/Alcándara/Portal Guaraní

Ref.:
La Nación
ABC
La Izquierda Diario
Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes (Poesía completas)

miércoles, diciembre 13, 2017

Günter Kunert / Dos poemas














Géricault:
La balsa de la Medusa

Cuerpos tensos en el caos del naufragio.
Las olas salvajes los arrastran todavía.
Agradecemos nuestra cobardía,
nuestro instinto que nunca traicionó.

No emprendemos ninguna aventura
y recatados permanecemos junto a la chimenea.
La calma es cara al ciudadano de bien.
La ilusión es breve; el arrepentimiento, largo.


Gauguin:
Cuentos primitivos

Descansan juntas en la inocencia
bronceadas y apenas distantes de lo kitsch.
Las figuras de la nostalgia provienen
de la paleta de un anciano.
El otro lado de la belleza
es borrachera y sífilis.
Pero, a eso, uno puede acostumbrarse
hasta el final descolorido.

[Kopfzeichen für Verratgeber, 2002]

Günter Kunert (Berlín, Alemania, 1929), Op. Cit, 7.12.2017
Versiones de Silvana Franzetti

Foto: Günter Kunert NDR

Ref.:
NDR
La Web de las Biografías
Nazione Indiana
Al Pial de la Palabra


Géricault:
Das Floß der Medusa

Verkrampfte Leiber wüst im Untergang.
Noch treiben sie auf wilden Wogen.
Wir sagen unsrer Feigheit Dank,
unserm Instinkt, der nie getrogen.

Wir unternehmen keine Abenteuer,
und bleiben sittsam auf der Ofenbank.
Die Ruhe ist dem braven Bürger teuer.
Der Wahn ist kurz, die Reue lang.


Gauguin:
Contes Barbares

Sie lagern in Unschuld zusammen
gebräunt und dem Kitsch kaum fern.
Die Figuren der Sehnsucht entstammen
der Palette eines älteren Herrn.
Die andere Seite des Schönen
ist Suff und Syphilis.
Daran kann man sich aber gewöhnen
bis zum entfärbten Finis.

martes, diciembre 12, 2017

Ezra Pound / Canto XVIII















Y sobre Kublai:
"Les he hablado en detalle acerca de la ciudad de ese emperador
y les hablaré sobre la emisión de moneda en Cambaluc:
                   que designa el secreto arcano de la
                   alquimia:
Toman el líber de la morera,
O sea la capa entre la madera y la corteza,
Y con esta hacen papel y lo marcan.
Medio tornés, un tornés, o medio estátero de plata,
O dos estáteros, o cinco estáteros, o diez estáteros.
O, para un pliego grande, un besante de oro, 3 besantes, diez besantes;
Y son refrendados por los funcionarios,
Y refregados con el sello del gran Kan bermellón;
Y los falsificadores son castigados con la pena de muerte,
Y todo esto no le cuesta nada al gran Kan,
Y así, es rico en este mundo,
Y sus chasquis van cosidos y sellados,
Sus casacas abrochadas por la espalda y después precintadas,
Y así desde una punta del viaje hasta la otra.
Y los mercaderes indios que llegan
Tienen que hacer entrega de sus joyas, y aceptar esta moneda de papel,
(Un comercio qe asciende, en besantes, a 400.000 por año.)
Y los nobles tienen que comprar sus perlas"
-así Messire Polo; en la prisión de Génova-
"Acerca del emperador."
                      Había un chico en Constantinopla,
Y un británico le dio una patada en el culo.
"Odio a estos franceses" le dijo Napoleón, a la edad de 12 años,
al joven Bourrienne. "Les haré todo el daño que pueda."
Y así también Zenos Metevsky;
Y el viejo Biers, un novato, andaba por ahí
Intentando vender cañones, y Metevsky encontró la puerta trasera;
Y el viejo Biers logró vender las armas,
Y Metevsky murió y lo enterraron, es decir, "oficialmente",
Y estaba sentado en el Yeiner Kafé mirando el funeral.
Unos diez años después de este incidente,
Ya era propietario de una buena tajada de Humbers.
"¡Paz! ¡Pa-haz!", dijo Mr. Giddings,
"¿U-ni-ver-sal? No en tanto tengas dos mil millones de tu dinero"
dijo Mr. Giddings, "invertidos en la ma-nu-fac-tu-ra
de maquinaria bélica. Cómo se lo vendí a Rusia -
"Pos les llevamos un torpedero nuevo.
"Y era todo eléctrico, se manejaba todo
"Desde un tecladito, más o menos del
"Tamaño de una máquina de escribir, y el príncipe vino a bordo,
"Y le dijimos ¿le gustaría timonearlo?
Y él fue y lo encalló en la escollera,
"Y le destrozó todo el frente,
"Carajo, el príncipe se cagó en las patas,
"¿Quién iba a pagar los daños?
"Y ese era mi primer viaje representando a la empresa
"Y le digo, Su Alteza, no es nada,
"Le daremos uno nuevo. Y por Dios que
"La empresa me respaldó, y nos llovieron los pedidos..."
Pues la Marquesa de las Zojas y Hurbara
Solía trasladarse al solar de Sir Zenos en los Champs Elysées,
Y presidía sus cenas, y a las once
Se retiraba por la puerta delantera, con sus lacayos
Y cochero, de librea, y daba una vuelta de cuatro manzanas
Hasta llegar a la puerta trasera, el hijo de puta era su marido,
Y Metevsky, "el renombrado filántropo",
Donó - como los Este a Luis Once -
Una soberbia pareja de jirafas a la nación,
Y dotó una cátedra de balística,
Y era consultado antes de las ofensivas.

Y Mr. Oige muy colérico en la primera clase
De Niza a París, decía: "¡Peligro!
"La vida de un marinero es una vida de peligro,
"Pero una mina, si cada barra está numerada,
"Y una vez nos pasamos una por alto,
Y murieron trescientos en una explosión."
Estaba molesto con los huelguistas, él había empezado
Como ingeniero y escalado posiciones, y había perdido,
Con esa huelga de mineros, algunos meses después del párrafo:

: Sir Zenos Metevsky ha sido electo presidente
de la Gesthsemane Trebizond Petrol
Y después salió otro: 80 locomotoras
De la Manchester Cardiff han sido equipadas con
Nuevos propulsores a petróleo...
Grandes cantidades de las variedades más pesadas (o sea, de petróleo)
Se encuentran ahora disponibles en el país.
Así que le dije al viejo cuáquero Hamish,
Le dije: "Me interesa." Y se puso pálido como la masilla
Y dijo: "Él no hace publicidad. No, no creo
que averigües mucho." Eso fue cuando pregunté
sobre Metevsky y Melchizedek.
Él, Hamish, le llevó los tractores al
Rey Menelik, 3 ríos y 140 precipicios.

"Qu'est-ce qu'on pense?" Yo dije: "Ellos no pense."
"Son de hueso sólido. Los puedes amputar justo por encima de
La médula, y no se alterará la vida en esta isla."
Pero él insistió: "Mais QU'EST-CE QU'ON pense,
De la metallurgie, en Angleterre, qu'est-ce qu'on pense de Metevsky?"
Y le dije: "No se han enterado ni de cómo se llama.
"Vaya y pregunte en el banco de MacGorvish."

A los observadores japoneses les divertía que
Los francmasones turcos no se hubieran molestado en
Sacarles las... divisas del regimiento a la artillería.
Y el viejo Hamish: Menelik
Tenía la corazonada de que con esa maquinaria... etc etc...
Pero nunca pudo hacerla funcionar,
Nunca consiguió el suministro energético.
Los alemanes le enviaban calderas, pero tenían
Que desguazarlas y cargarlas en camellos,
Y nunca lograban volver a ensamblarlas.
Y entonces el viejo Hamish fue para allí,
Y observó el terreno, 3 ríos,
Y ciento cuarenta precipicios,
Y envió dos tractores, uno para tirar del otro,
Y Menelik envió un ejército, un ejército negro de 5000
Con guindalezas, y sudaron y se sacudieron insectos.

Y lo primero que Dave encendió cuando llegaron
Fue una sierra mecánica,
Y atravesó un tronco de ébano: whhsssh, t ttt,
Dos días de trabajo en tres minutos.

Guerra, una guerra tras otra,
Iniciadas x hombres que no serían capaces de construir un
                         gallinero como la gente.
Y también sabotaje...

Ezra Pound (Hailey, EE UU, 1885-Venecia, Italia, 1972) XXX Cantos, Ediciones Cartoneras, Buenos Aires, 2013
Traducción: Jan de Jager

Nota del Administrador:
La primera parte del canto alude inicialmente al Kublai Kan, último de los reyes mongoles, y más indirectamente, y tal vez en forma irónica, al famoso poema romántico "Kubla Kahn", de Samuel Taylor Coleridge. Cita a continuación a Marco Polo, preso en la prisión de Génova. El segundo personaje importante del poema, Zenos Metevsky, es el fabricante y traficante de armas Basil Zaharoff (1849-1936)

Foto: Ezra Pound Archivio Cameraphoto Epoche/Getty Images/Poetry Foundation

Ref.:
Gordsellar
The Cantos Project
Barbarie Ilustrada
Buenos Aires Poetry

lunes, diciembre 11, 2017

Wallace Stevens / El lector















Pasé la noche sentado leyendo un libro,
sentado y leyendo como en un libro
de páginas sombrías.

Era otoño y las estrellas que caían
cubrían las formas marchitas
acurrucadas a la luz de la luna.

No ardía lámpara alguna mientras leía,
una voz musitaba: "Todo
retrocede hacia el frío,

incluso las almizcladas uvas moscatel,
los melones, las peras bermellón
del jardín sin hojas."

Las sombrías páginas no tienen nada impreso
salvo el rastro de ardientes estrellas
en el cielo glacial.

Wallace Stevens (Reading, Estados Unidos, 1879-Hartford, Estados Unidos, 1955), "Ideas of Order", 1936, Collected Poetry and Prose, Frank Kermode y Joan Richardson, eds., The Library of America, Nueva York, 1997
Versión de Jonio González

Foto: Wallace Stevens, en los primeros '50 Ransom Center Magazine

Ref.:
Buenos Aires Poetry
El Cultural
The Atlantic


THE READER

All night I sat reading a book,
Sat reading as if in a book
Of somber pages.

It was autumn and falling stars
Covered the shrivelled forms
Crouched in the moonlight.

No lamp was burning as I read,
A voice was mumbling, "Everything
Falls back to coldness,

Even the musky muscadines,
The melons, the vermilion pears
Of the leafless garden."

The somber pages bore no print
Except the trace of burning stars
In the frosty heaven.

domingo, diciembre 10, 2017

Salvatore Quasimodo / Hombre de mi tiempo
















Hombre de mi tiempo, eres aún aquel
de la piedra y de la honda. Estabas en la carlinga
con las alas malignas, los cuadrantes de muerte,
-te vi- dentro del carro de fuego, en las horcas,
en las ruedas de tortura. Te vi: eras tú,
con la ciencia precisa dispuesta para el exterminio,
sin amor, sin Cristo. Has matado de nuevo,
como siempre, como tus padres mataron, como mataron
los animales que te vieron por primera vez.
Y huele esta sangre como la de aquel día
en que el hermano dijo a otro hermano:
"Vamos al campo". Y aquel eco frío, tenaz,
llegó a ti, y llegó a tu jornada.
Olvidad, oh, hijos, las nubes de sangre
que ascienden de la tierra, olvidad a los padres:
sus tumbas se hunden en el cenizal,
los pájaros negros, el viento, cubren sus corazones.

[Giorno dopo giorno, 1946]

Salvatore Quasimodo (Módica, Italia, 1901-Amalfi, 1968), Plegaria, traducción de Antonio Colinas, selección de Minerva Margarita Villarreal, El Oro de los Tigres V, Universidad de Nuevo León, México, 2015

Ref.:
Enfocarte
Buenos Aires Poetry
Nobelprize Org
Sul Romanzo


Uomo del mio tempo

Sei ancora quello della pietra e della fionda,
uomo del mio tempo. Eri nella carlinga,
con le ali maligne, le meridiane di morte,
t’ho visto – dentro il carro di fuoco, alle forche,
alle ruote di tortura. T’ho visto: eri tu,
con la tua scienza esatta persuasa allo sterminio,
senza amore, senza Cristo. Hai ucciso ancora,
come sempre, come uccisero i padri, come uccisero
gli animali che ti videro per la prima volta.
E questo sangue odora come nel giorno
Quando il fratello disse all’altro fratello:
«Andiamo ai campi». E quell’eco fredda, tenace,
è giunta fino a te, dentro la tua giornata.
Dimenticate, o figli, le nuvole di sangue
Salite dalla terra, dimenticate i padri:
le loro tombe affondano nella cenere,
gli uccelli neri, il vento, coprono il loro cuore.

sábado, diciembre 09, 2017

Pedro Vicuña / De "Diario del retorno"

















Jueves 23 de julio

Desde una orilla
Que hube visto alguna vez el que entonces fui me saluda    es otra su
congoja    pienso mientras apuro una memoria    en el jardín.

En el aire de la tarde una inquietud
suspendida vacila
Luego el ventarrón del miedo arrasa el silencio.


Jueves 20 de agosto

En Limassol
una playa muda
me acogía el tiento.
En la memoria
desde una mar helada
el vapor confuso
de un tren
entre la muerte agazapado
ascendía inevitable.

Ni una seña desde los jardines
todo quedo, detenido, silente
la glicinia, el baobab
el zumbar de los coleópteros
mi aliento.

Sería que otra vez
perseguía mi sangre
la desquiciada sombra
del averno.
Desde un yermo páramo
la inminente dispersión de mis huesos.


Miércoles 27 de agosto

En Lisboa una luna negra
alumbraba el casco de un naufragio
en el recuerdo un mar distante
que hube visto en mi primer desvelo
balbuceaba en verbo roto
“quid praeterita quid saeculum belli.”

Entre las almenas del Koule-Kafé
la bahía develaba un mar ignoto
promesas de una quebradura
amarrada a la sangre
la certeza de una vida entre cascajos.

Luego el viento descerrajó una pena
las marejadas de los otros años
las piedras que rayaron la retina combando el tiempo.

En Kurion sobre el rastro de los persas
entre sombras fenicias
y el ulular de los aqueos
los acantilados y el asbesto
en medio de la noche
me trajeron esta patria rota.

Pedro Vicuña (Santiago de Chile, 1956), Diario del retorno, inédito



viernes, diciembre 08, 2017

Teresa Arijón / De "Tres poemas por encargo"
















dos

la palabra trueno vuelve
a vibrar entre las hojas
como un volcán
como el océano
se estrella contra la frente de quien
sin pensarlo pero a sabiendas
vino a dejar sus pasos —
la huella de sus pasos
aquí
en esta orilla

¿dónde la otra?
¿en qué extremo de mar, cuál finisterre
se yergue como abismo
centella
cierzo
ciertamente sola
la arena
que habrá de recibir
ese rastro
como si fuera
el comienzo de algo?

me pide que escriba un poema
y no es
como si me pidiera la luna

si me pidiera la luna
en una noche de dedos rosados y sutiles
quizá podría recortarla contra el cielo
y dársela

pero no es la luna —
es el poema
esa materia negra
que desciende
frágil
cuando el segundo
el último
la vida
el aliento
se desprende

pero no es la luna —
es el poema
y yo
que nunca supe escribir
otra cosa que las letras enlazadas de un nombre
¿el mío? ¿el suyo?
yo que estaba en medio de las cosas
como un obstáculo
una mancha
un montículo
no sé cómo reunir las ovejas del alado rebaño —
las pléyades —
para volver a cantar

Teresa Arijón (Buenos Aires, 1960), "Tres poemas por encargo + un poema suelto", Op. Cit. 7.12.2007

Ref.:
La Nación
Fundación Konex
El Poeta Ocasional
Tras la Cola de la Rata


jueves, diciembre 07, 2017

Javier Cófreces / El submarino















                 El ARA San Juan está desaparecido
                desde el pasado miércoles.
                                   Diaro Perfil, 18/11/2017

               Con vida los llevaron con vida los queremos.
                                  Madres de Plaza de Mayo


En la Argentina durante la dictadura
desaparecieron 30.000 personas.
A cuarenta años del genocidio
desaparece un submarino
de la fuerza armada nacional
que más contribuyó al exterminio.
Su práctica de tortura más usual
se denominaba “el submarino”
(los verdugos sumergían en un piletón con agua
la cabeza del detenido, para procurar confesiones).

En el ARA San Juan hay 44 tripulantes,
No están ni vivos ni muertos, son desaparecidos.*
Esta vez se conocen sus nombres
y se sabe que están presos en el navío,
quizás bajo el Mar Argentino,
donde se arrojaban los cuerpos
de los desaparecidos que jamás fueron hallados.

¡Aparición con vida…!

*Jorge Rafael Videla, conferencia de prensa en 1979

[inédito]

Javier Cófreces (Buenos Aires, 1957)

Ref.:
Ediciones en Danza
Página 12
La Nación
Campeones TV


miércoles, diciembre 06, 2017

Pablo Ananía / La última conversación de un poeta


               
               











                 Ahora tú conversas, padre mío, despierto
                                                          José Portogalo


Bebe, se resigna. Su vida era la rima.
Oye, levísima, una respiración a sus espaldas:
es la tortura física lo que lo aterra.
Habla de las razones de su existencia,
las razones de la locura solidaria que lo acompaña,
la locura que lo acompaña con su música seductora,
con su música seductora a sus espaldas.
"¿Rima, escribe, habla?", le pregunto.

Si vida era la rima, su vida era la rima.

"¿Mueren los afectos también?", me pregunta.
"Es una buena versión", digo.
Nada lo complace, hábitos que ha adquirido con el tiempo,
hábitos de lenguaje, torturas que se complace en reiterar,
hábitos de vida miserable,
sutiles ejercicios de la palabra,
solitarios ejercicios para su rima.

Bebe, se resigna, Oye, levísima,
una respiración a sus espaldas,
entrecortada, una respiración audible.
"¿Rima, rima, rima?"
Se exalta, lo aterra la tortura física.
Si vida era la rima.

Pablo Ananía (Rosario, Argentina, 1942), Juan Carlos Martini Real, Los mejores poemas de la poesía argentina, Corregidor, Buenos Aires, 1974

Ref.:
La Idea Fija
Página 12
Blog del Amasijo


martes, diciembre 05, 2017

Carlos Drummond de Andrade / Caso lluvioso















La lluvia me irritaba. Hasta que un día
descubrí que era maría que llovía.

La lluvia era maría. Y cada pringo
de maría empapaba mi domingo.

Y mis huesos mojando, me dejaba
como tierra que la lluvia labra y lava

Yo era todo barro, sin verdura...
maría, ¡lluviosísima criatura!

Ella llovía en mí, en cada gesto,
pensamiento, deseo, sueño, y el resto.

Era lluvia finita y lluvia copiosa,
matinal y nocturna, activa…¡Qué cosa!

No me lluevas, maría, más que lo justo
llovizna de un momento, apenas susto.

No me inundes de tu líquido plasma,
¡No seas tan acuático fantasma!

Yo le decía en vano -ya que maría
cuanto más yo rogaba, más llovía.

Y chaparreando atroz en mi camino.
lo dejaba bañado en triste vino.

que no calienta pues el agua de lluvia
mosto es de ceniza, no de buena uva.

¡Lluviadera maría, lluviadona,
lluvinienta, lluvil, pluvimiedona!

Yo le gritaba:¡Pará! Y ella seguía lloviendo,
Charcos de agua helada iba tejiendo.

Y hubo tanta maría en mi casa
que la correntada creó alas

y un río se formó, o mar, no sé,
Sé apenas que en él me anegué.

Y cuanto más las olas me llevaban,
las fuentes de maría más lluviaban,

de suerte que con poco, y sin recurso,
las cosas prosiguieron su curso,

y aquí es el mundo mojado y sumido
bajo aquel siniestro y oscuro llovido.

Los seres más extraños juntándose
en la misma acuosa pasta quejándose

contra esa lluvia estúpida y mortal
catarata (jamás hubo otra igual).

Cantos anti-ad petendam se oyeran.
¡Nada! Las cuerdas de agua más enloquecieran,

y maría, canilla desatada,
más deja salir la correntada.

Los navíos sozobran. Los continentes
sucumben con todos los vivientes,

y maría lloviendo. Fue que a esa altura,
diluida y fluida la humana estructura,

y la tierra no sufriendo tal lluviencia,
se conmovió la Divina Providencia,

y Dios, piadoso y enérgico, bramó:
¡No llueva más, maría! - y ella paró.

Carlos Drummond de Andrade (Itabira, Brasil, 1902-Río de Janeiro, Brasil, 1987), Antologia poética. Organizada pelo autor, Companhia Das Letras, São Paulo, 2012
Traducción: Silvina Elena Guala y Carles Tàvec


Ref.:
Jornal do Brasil
Escritores Org
El Placard


CASO PLUVIOSO 

A chuva me irritava. Até que um dia
descobri que maria é que chovia.

A chuva era maria. E cada pingo
de maria ensopava o meu domingo.

E meus ossos molhando, me deixava
como terra que a chuva lavra e lava.

Eu era todo barro, sem verdura…
maria, chuvosíssima criatura!

Ela chovia em mim, em cada gesto,
pensamento, desejo, sono, e o resto.

Era chuva fininha e chuva grossa,
matinal e noturna, ativa…Nossa!

Não me chovas, maria, mais que o justo
chuvisco de um momento, apenas susto.

Não me inundes de teu líquido plasma,
não sejas tão aquático fantasma!

Eu lhe dizia em vão – pois que maria
quanto mais eu rogava, mais chovia.

E chuveirando atroz em meu caminho,
o deixava banhado em triste vinho,

que não aquece, pois água de chuva
mosto é de cinza, não de boa uva.

Chuvadeira maria, chuvadonha,
chuvinhenta, chuvil, pluvimedonha!

Eu lhe gritava: Para! e ela chovendo,
Poças d´água gelada ia tecendo.

Choveu tanto maria em minha casa
que a correnteza forte criou asa

e um rio se formou, ou mar, não sei,
sei apenas que nele me afundei.

E quanto mais as ondas me levavam,
as fontes de maria mais chuvavam,

de sorte que com pouco, e sem recurso,
as coisas se lançaram no seu curso,

e eis o mundo molhado e sovertido
sob aquele sinistro e atro chuvido.

Os seres mais estranhos se juntando
na mesma aquosa pasta iam clamando

contra essa chuva estúpida e mortal
catarata (jamais houve outra igual).

Anti-petendam cânticos se ouviram.
Que nada! As cordas d´água mais deliram,

e maria, torneira desatada,
mais se dilata em sua chuvarada.

Os navios soçobram. Continentes
já submergem com todos os viventes,

e maria chovendo. Eis que a essa altura,
delida e fluida a humana enfibratura,

e a terra não sofrendo tal chuvência,
comoveu-se a Divina Providência,

e Deus, piedoso e enérgico, bradou:
Não chove mais, maria! – e ela parou.

lunes, diciembre 04, 2017

Laura Wittner / Dos poemas















Año

El viento abrió las puertas del balcón
y en un segundo hizo volar por el living
un río de escombros, todo lo que está suelto
todo lo apoyado en superficies:
cartas de Cars, peladuras de lápiz
expensas, papel crepé en bollitos
dibujos con y sin dedicatoria
un estíquer, un clip desenrollado.
Rugía, ese viento, traía lluvia frenética:
salimos a gritar al balcón
mis dos hijos y yo, porque fue un año duro
y pensé que nos lo merecíamos.


Exhibición de atrocidades

Alguien pescó, cortó y dejó
en la orilla esta cabeza de pescado
unida simplemente a su intestino.
La veo y siento mi propia cabeza
cómo se continúa en la garganta
y más allá. Con el mar hasta el culo
se besa la pareja enamorada.
La joven pareja enamorada.
También estuve ahí, sí, claro,
¿quién no? Una mujer sin pelo
entra al agua con determinación.
Apelmazado de sal un perro suelto
olisquea por sorpresa la entrepierna
de una chica en bikini: “¡Salí,
perro de mierda!” (cito textual). Si tres
granos de arena secos son capaces
sobre la roca, al viento, de variar
en dibujos infinitos, ¿cuán atroz
puede ser la variación de esta escultura
que en arena dura y húmeda sugiere
un castillo, un torso femenino,
unas montañas, un circo, una frontera?
¿Qué se arrasa por dentro de los moldes
y convulsiona y en lo químico muta
mientras una tan campante veranea?



Laura Wittner (Buenos Aires, 1967)
"La altura", 2016,
Lugares donde una no está - poemas 1996-2016,
Gog y Magog,
Buenos Aires, 2017






Foto: FB

domingo, diciembre 03, 2017

Xavier Amorós / Pradell















En el pueblo de mi padre,
Pradell, Baix Priorat (hoy,
cuatrocientos habitantes),
no mataron a nadie durante la guerra.

Muertos hubo
más lejos, en las batallas;
muertos de Pradell que entre todos lloramos,
azotados por la tragedia sin rostro.

En el pueblo de mi padre
nadie tiene padrinos;
cuando llueve, llueve para todos.
No es muy lejos,
Pradell, Baix Priorat (hoy,
cuatrocientos habitantes),
avellanas y vino
y una cantera de yeso,
buena agua y buena sangre.

Xavier Amorós (Reus, Cataluña, 1932), Poemes 1959-1964, Edicions 62, Barcelona, 1983
Versión de Jonio González

Ref.:
Universitat Rovira i Virigili
Enciclopèdia Cat
Biblioteques Municipals de Reus
Canal Reus


PRADELL

Al poble del meu pare,
Pradell, Baix Priorat (avui,
quatre-cents habitants),
no van matar ningú durant la guerra.
De morts, n'hi hagué
més lluny, a les batalles;
morts de Pradell que van plorar entre tots,
batuts per la tragèdia sense rostre.
Al poble del meu pare,
ningú no té padrins;
quan plou, plou per tothom.
No és gaire lluny.
Pradell, Baix Priorat (avui:
quatre-cents habitants),
avellanes i vi
i una guixera.
Bona aigua i bona sang.


sábado, diciembre 02, 2017

Yannis Ritsos / La casa muerta















(Fragmento)

Por las noches si una mujer se atrasaba
lavando aún en el río y se oía el golpe del palo
sobre los tejidos blandos, empapados, nadie decía
que un cuchillo se entierra en la carne
ni que cierran una trampa secreta
ni que lanzan por la ventana norte un cadáver al foso;
    simplemente decían
que un palo golpea en la ropa;
además por el sonido distinguían
si era lana o algodón o lino el género
y sabían que una mujer blanqueaba la dote de su hija
se imaginaban además el día de la boda
la palidez del novio, el rubor de la novia,
el entramado de dos cuerpos casi incorpóreos por el velo
    del tul de la cama,
que mueve el aire de la noche. Tantos detalles
y tanta exactitud (¿no es acaso muestra de equilibrio?)
junto a esta sensación de lo indispensable,
como si hubiese sido necesario aquello que ocurrió y
    lo que luego sucedió;
la sensación de lo inexorable y lo irresponsable y aún
    inconcluso
una vena de música que late en el aire
y la oyes de nuevo y la oyes de nuevo y no sabes

[1959]

Yannis Ritsos (Monemvasía, Grecia, 1909-Atenas, 1990), La casa muerta, Lom, Santiago de Chile, 2017
Traducción de Pedro Vicuña

Nota del Administrador: El poema consiste en el monólogo de una de dos hermanas, descendientes de una familia ancestral y habitantes de una ruinosa morada. La otra hermana vive en silencio

Ref.:
Greek Language (texto completo en griego)
Letras de Grecia
Poetry Foundation
UNAM
El Placard


viernes, diciembre 01, 2017

William Shakespeare / Soneto 8
















Si tú eres música, ¿te apena oírla?
Si el dulce es dulce y es gozoso el gozo,
¿por qué amas lo que tomas con inquina
y tomas con placer lo ignominioso?

Si no te es grato oír el maridaje
de notas que armonizan y se suman
es porque te regañan con voz suave:
no es sólo para ti esta partitura.

Las cuerdas, como sabes, se disponen
por melodiosos pares y al pulsarlas,
al tiempo que nos cantan un acorde,

parecen padre, hijo y madre amada.
Y su canción, sin letra y con donaire,
te canta: "Tú, solista, no eres nadie."

William Shakespeare (Stratford-upon-Avon, Inglaterra, 1564-1616), Poesías, Andreu Jaume, ed., Penguin Clásicos, Barcelona, 2016
Traducción de Andrés Ehrenhaus
Envío de Jonio González

Imagen: William Shakespeare, retrato pintado durante el reinado de Carlos II (1660-1685) y atribuido a Gerard Soest (detalle) CBS/AFP/National Portrait Gallery

Ref.: Shakespeare Sonnets Com


VIII

Music to hear, why hear'st thou music sadly?
Sweets with sweets war not, joy delights in joy:
Why lov'st thou that which thou receiv'st not gladly,
Or else receiv'st with pleasure thine annoy?
If the true concord of well-tuned sounds,
By unions married, do offend thine ear,
They do but sweetly chide thee, who confounds
In singleness the parts that thou shouldst bear. 
Mark how one string, sweet husband to another,
Strikes each in each by mutual ordering;
Resembling sire and child and happy mother,
Who, all in one, one pleasing note do sing:
   Whose speechless song being many, seeming one,
   Sings this to thee: 'Thou single wilt prove none.'


jueves, noviembre 30, 2017

Oscar Hermes Villordo / La alcantarilla















Párate y oye el agua de insomne alcantarilla:
líquido grillo criba la sombra sin ruidos
-hueca garganta lúgubre, gruta de maravilla-
y abre brocales tímidos de brillos y sonidos.

Herrumbra sordo el sapo; cruje agria la rana;
duerme, casi en el sueño de la noche, y se derrumba...
Ojos, manos y boca gritan lo que se ama.
el grito vuelve, hiere: remota voz, retumba...

Es turbio el mundo y mides, con la sombra, el destierro
del sapo y de la rana, ¡y en la noche tu suela
pisa libre la música del agua sobre el hierro
y ves la alcantarilla que canta y que consuela!

Oscar Hermes Villordo (Machagai, Argentina, 1928-Buenos Aires, 1994), Poemas de la calle, Ateneo Popular de La Boca, 1953; Editorial Tres + Uno, Buenos Aires, 1993


Ref.:
Infobae
Norte
Caína Bella
La Nación
Biblioteca Virtual LGTB